"Yo cambio, la gente cambia, el mundo cambia, todo cambia y tú, ¿vas a quedarte ahí mirando?"

dissabte, 19 de maig de 2012

Libros y Resonancia Mórfica

Esta entrada trata de:
Imo, sus amigos,  la resonancia mórfica
y los libros que aún vale la pena comprar



El lunes me compré tres libros más, sólo uno de ellos sin alevosía y con premeditación.
Voy mejorando. J
Me llevó mi tiempo escoger porque el librero me puso en las manos otras recomendaciones de las que he hecho sólo fotografías para recordar autor y título.

Al final me decidí por Purga, no ya por los premios, que los tiene, sino porque las palabras textuales del librero fueron, para leer este libro, hay que tener estómago.


Las otras recomendaciones tendrán que pasar por la criba vía biblioteca municipal porque mi amor a la literatura es inversamente proporcional al espacio que tengo en casa para más libros y el dispendio que lo acompaña.

Los otros dos, son casos atípicos.
Firmin  pertenece a la categoría, me he leído el libro prestado de la biblioteca y lo quiero en mi biblioteca, aunque sea de bolsillo, con letra pequeña o con papel de lija.
Tombuctú lo tuve que devolver antes de acabarlo y en la librería, ya puestos, decidí comprarlo también.
Al fin y al cabo, son libros que acabo prestando, todos los libros que me gustan mucho o me marcan por la razón que sea, los presto cuando se da la ocasión y una persona que necesite leerlo.



A pesar de ello y basándome en los últimos acontecimientos,  me da a mí que tendré que ir mirándome más en esta costumbre porque también tiene sus inconvenientes.

Para muestra un botón: necesito releer Viaje a Avalon de Jean Shinoda Bolen,  recuerdo que lo presté, me lo devolvieron, ¿lo volví a prestar? no está en mi biblioteca.
¿a quien se lo presté?
Qué lástima no recordar dónde puede estar…en buenas manos estará seguro porque es un libro muy querido y no se lo prestaría a cualquiera, pero, ¿cómo saber quién lo tiene?

Les debería poner un chip localizador a los libros que presto, ja ja ja

Por último, quería extenderme en la explicación del título de un post anterior que se llama Imo y sus amigos. Quiero que entendáis la relación que existe entre la teoría mórfica, el centésimo mono, y los libros que aún vale la pena comprar/leer/releer.


Ahí va eso, con un poco de interés y una pizca de curiosidad, es facil de entender, lo difícil es integrarlo en el mundo convulso en el que vivimos:

Ken Keyes, Lyan Watson y el Centésimo mono

Les voy a explicarlo tal como apareció en: "El Centésimo Mono" de Ken Keyes Jr. El relato original apareció en la obra del biólogo Lyan Watson "Lifetide" publicada en 1.979:
"El mono, Macaca Fuscata, fue observado en su estado salvaje durante un periodo de mas de 30 años. En 1.952, en la isla de Koshima, los científicos empezaron a proporcionarle a los monos patatas dulces, que dejaban caer en la arena.
A los monos les gustó el sabor de aquellas patatas dulces y crudas, pero hallaban poco grata la arena. Una hembra de 18 meses de edad, llamada Imo, vio que podía solucionar el problema lavando las patatas en el océano. Le enseñó el truco a su madre. Sus compañeros de juego también aprendieron éste nuevo método y también se lo enseñaron a sus madres respectivas.

Esta innovación cultural fue aprendida gradualmente por varios monos ante la mirada de los científicos. Entre 1.952 y 1.958, todos los monos jóvenes aprendieron a lavar las patatas dulces para que fuesen más sabrosas. Sólo los adultos que imitaron a sus hijos aprendieron ésta mejora social. Otros adultos continuaron comiendo las patatas dulces sucias de arena. Entonces, sucedió algo asombroso.



En el otoño de 1.958, cierto número de monos lavaba sus patatas dulces. Si bien se desconoce el número exacto de ellos. Supongamos que cuando el sol saló una mañana, había 99 monos en la isla Koshima que ya habían aprendido a lavar las patatas dulces. Supongamos también que aquella mañana, el mono número 100 aprendió a lavar las patatas. Aquella tarde, todos los de la tribu de monos lavaron sus patatas antes de comerlas. ¡La suma de energía de aquel centésimo mono creó, en cierto modo, una masa crítica y a través de ella, una eclosión ideológica! Pero fíjense.

Lo más sorprendente observado por los científicos era que la costumbre de lavar las patatas dulces cruzó espontáneamente el mar.... ¡Las colonias de monos de otras islas y el grupo continental de monos de Takasakiyama empezaron también a lavar su patatas dulces!".

"Aunque el número exacto puede variar, el fenómeno del centésimo mono significa que cuando un número limitado de personas conocen un nuevo método, sólo es propiedad consciente de tales personas; pero existe un punto en el que con una persona mas que se sintonice con el nuevo conocimiento, éste llega a todo el mundo! poco a poco, más y más monos fueron aprendiendo el nuevo comportamiento, y un buen día, y súbitamente, toda la colonia estaba lavando las papas. Pero lo más sorprendente fue que a partir de ese día, los monos de otras islas, sin contacto con los anteriores, también habían aprendido a lavar las papas, incluso los monos deTakasakiyama, en pleno territorio de Japón.
Como si el nuevo conocimiento se hubiese expandido por el aire, alcanzando a toda la especie...
Watson consideró que cuando el mono número X había aprendido, se completó la Masa Crítica, es decir, el número de monos necesario para que toda la especie adquiera de pronto el nuevo conocimiento o la nueva conducta.
Esto le hizo suponer que en la evolución de las especies hay mecanismos diferentes de aquellos que intervienen en la selección natural, lo cual tiende a mostrar que esos mecanismos también inciden sobre la manera de como ideas y costumbres se propagan por toda la especie humana.
A esto se llamó "Teoría del Centésimo Mono". Watson dice en su libro que si un número suficientemente grande de personas (Masa Crítica) adquieren un nuevo conocimiento o forma de ver las cosas, esto se propagará por toda la humanidad

Sofi Oksanen

En el marco teórico de la evolución biológica, los campos mórficos es el nombre dado por Rupert Sheldrake, bioquímico británico que postuló la hipótesis más revolucionaria de la biología contemporánea: la de la Resonancia Mórfica.

Rupert Sheldrake investiga un campo que explicaría la evolución simultánea de la misma función adaptativa en poblaciones biológicas no contiguas.

Sheldrake produjo publicaciones relacionadas con temas como el desarrollo y la conducta, la telepatía, la percepción y la metafísica en animales y plantas. Sería uno de los defensores de la teoría holística.

Las mentes de todos los individuos de una especie -incluido el hombre- se encontraban unidas y formando parte de un mismo campo mental planetario. Ese campo mental al que denominó morfogenético o mórfico afectaría a las mentes de los individuos y las mentes de estos también afectarían al campo. “Cada especie animal, vegetal o mineral posee una memoria colectiva a la que contribuyen todos los miembros de la especie y a la cual conforman”, afirma Sheldrake. De este modo si un individuo de una especie animal aprende una nueva habilidad, les será más fácil aprenderla a todos los individuos de dicha especie, porque la habilidad “resuena” en cada uno, sin importar la distancia a la que se encuentre. Y cuantos más individuos la aprendan, tanto más fácil y rápido les resultará al resto.

La teoría de Sheldrake sostiene que la mente no es tan sólo la actividad del cerebro, sino que éste es el sustento físico a través del cual se puede manifestar la mente.

La transmisión intergeneracional ocurriría pues en este campo mórfico, pues hay una memoria común compartida por todos los miembros del clan, hayan o no convivido en las mismas coordenadas espaciotemporales. Esto explica porque los secretos y los no dicho de una generación ejercen ese tremendo efecto tóxico en las siguientes.

El campo mórfico pretende definir la existencia de un patrón o estructura energética que sería la que organiza la vida de los miembros de todas y cada una de las especies existentes en el planeta y se encargaría de "informar" a las células sobre cómo deben disponerse para formar al individuo de cada especie, determinando de manera sutil los movimientos, tendencias y comportamientos de todos los ejemplares de la misma.

Paul Auster
Morfo viene de la palabra griega morphe, que significa forma. Los campos mórficos son campos de forma; campos, patrones o estructuras de orden.

La teoría de la causación formativa se centra en cómo las cosas toman sus formas o patrones de organización. Así que cubre la formación de galaxias, átomos, cristales, moléculas, plantas, animales, células, sociedades. Cubre todas las cosas que tienen formas, patrones o estructuras o propiedades auto-organizativas.
Todas estas cosas se organizan por sí mismas. Un átomo no tiene que ser creado por algún agente externo, se organiza solo. Una molécula y un cristal no es organizado por los seres humanos pieza por pieza sino que cristaliza espontáneamente. Los animales crecen espontáneamente. Todas estas cosas son diferentes de las máquinas, que son artificialmente ensambladas por seres humanos.

Esta teoría trata sistemas naturales auto-organizados y el origen de las formas. Y asume que la causa de las formas es la influencia de campos organizativos, campos formativos, que llamo campos mórficos. El rasgo principal es que la forma de las sociedades, ideas, cristales y moléculas dependen de la manera en que tipos similares han sido organizados en el pasado. Hay una especie de memoria integrada en los campos mórficos de cada cosa auto-organizada. Concibo las regularidades de la naturaleza como hábitos más que cosas gobernadas por leyes matemáticas eternas que existen de alguna forma fuera de la naturaleza.


Los campos mórficos llevan información, no energía, y son utilizables a través del espacio y del tiempo sin perdida alguna de intensidad después de haber sido creados. Son campos no físicos que ejercen influencia sobre sistemas que presentan algún tipo de organización inherente.
Las implicaciones de las observaciones en estas colonias de monos tienen unas ramificaciones extensas. Parecería que de manera que un conocimiento se expanda a través de las masas, que primero tiene que haber un mono número cien, una masa crítica de individuos que atengan ese conocimiento, para que así entonces el resto de las masas sean iluminadas con la luz de ese conocimiento. Este comportamiento ha sido observado en otras especies del reino animal, incluyendo por ejemplo el particular comportamiento del Parus caeruleus en Gran Bretaña, una especie de pájaros silvestres los cuales en cuestión de semanas aprendieron a picotear las tapitas de papel de aluminio que cubrían las botellas de leche que los lecheros dejaban al intemperie en sus rutas a domicilios, también durante la década de los 50’s. Un comporatmiento que originalmente fue sólo observado en una sola vecindad, y que eventualmente se extendió por todo el país.

Eventualmente los compañeros de juego de Imo también le enseñaron a sus madres este nuevo hábito, así que todos los macacos cercanos a Imo, de una manera u otra comenzaron a disfrutar del sabor de las batatas sin la arena. En par de meses Imo aprendió otro nuevo truco, el cual también fue aprendido por su madre, sus compañeros de juego, y sus madres: Imo comenzó a limpiar y a remojar las batatas en el agua de mar entre mordida y mordida, lo cual le daba un sabor salado a su manjar dulce.
 
 



Entre los humanos este fenómeno también ha sido observado, pero no ha sido cuantificado ni sistemáticamente analizado. Durante este pasado siglo han sucedido distintas ocurrencias en las cuales científicos en distintas partes del mundo hacen un mismo descubrimiento, o cuando escritores en distintas localidades publican temas similares sin siquiera haber tenido contacto previo. Sin embargo, estos sucesos han sido clasificados como meras casualidades.



Salut i llibres.

Vuestra afectísima,

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